La crianza de gallos de pelea debe ser una tarea que se realice con el mayor empeño, ya que dependiendo de cómo se cuiden y alimenten los pollitos hasta la edad adulta, estos desarrollarán la fuerza y resistencia que les distinga.


La nutrición de los gallos de pelea durante su juventud es básica, por mejor castado que estos tengan; si bien el primer paso para la crianza de estas aves es la selección, la buena nutrición es igual de importante.


Otro de los cuidados que debemos procurar sin fallas es su entorno, ya que debe protegerse contra ratones, ratas, gatos o perros polleros, aves de rapiña, mosquitos y condiciones insalubres, ya que estos condicionantes llegan a ser responsables hasta del 50% de mortandad.


Los pollitos enjaulados con la gallina o en patios pequeños, requieren de alimentación especial. Los primeros días se le provee maicillo para estimular el uso de los órganos internos y luego alimento concentrado para crecimiento, “starter”, durante las dos primeras semanas, si es posible medicado.


A partir de la tercera semana debe alternarse la alimentación con mezclas de pan con leche, carne y aceite de bacalao, maíz picado, alimento concentrado o alimentos para perro con alto contenido de proteínas; además de hortalizas verdes, guineos maduros, pasto, trigo o avena.


Si los polluelos muestran inapetencia hay que cambiar la alimentación y dar Vitamina B1 como complemento.